Algunas veces ocurre. Una necesidad de escribir, de decir cosas, y no tener nada de qué hablar.
Es una bomba expansiva, un escape, un desahogo, sin imagen definida. Como un grito.
Una vía es tratar de darle forma. Intentar recordar la última polémica en las redes sociales, por ejemplo, o buscar qué se podría decir sobre lo polarizado de ciertos puntos de vista, el calor que hace a diario en la capital o el programa de moda en la TV.
Quizás se podría hablar de amigos perdidos, de familiares extintos, de amores incompletos. O quizás de historias de oficina o experiencias estudiantiles.
Podría hablarse de música, de la última película vista, o quizás de algún libro.
Pero hay veces en que hay tanto por decir, que es mejor decir nada.
jajajaja! corta.
ResponderEliminarMarcelo Martinez.
Nunca se dice nada...lo no dicho de una u otra forma se dice igual.
ResponderEliminarEl primer axioma de la comunicación es: es imposible no comunicar. Quien sepa leer que (te)lea
M.