Me sorprendió tu aparición, eras más de lo que esperaba. Quizás porque no esperaba nada. Pero apareciste, nos miramos a los ojos y poco a poco me fuiste envolviendo.
El idilio fue sutil, extraño y apasionado a la vez. A veces nos odiábamos por nada y volvíamos pronto a buscarnos.
Nunca me sentiste digno de ti, pese a que sé te gustaba estar conmigo. Pese a que contigo me sentía pleno.
Y sin esperarlo te fuiste. Me quitaste de tu vida, a la espera de algo mejor que no llegará.
Quizás volvamos a vernos algún día.
Gracias por todo, soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario